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El estrés no es privilegio de unos cuantos, todo el mundo puede estar estresado, hombres y mujeres, ricos y pobres, hasta los bebés nacen estresados, sin embargo aunque esté de moda, no es algo que nos haga sentir como un perfume Versace o un suéter Hugo Boss. No, definitivamente el estrés es algo desagradable que no deseamos tener, pero que padecemos cotidianamente por el acelerado ritmo de vida que llevamos los que vivimos en las grandes ciudades, en el afán de procurarnos un mejor nivel de vida, a veces con muchas mas actividades de las que podemos manejar, aún a costa de nuestra salud física y mental. El estrés “es el instinto del cuerpo de protegerse a si mismo”; es un estado de alerta emocional en donde el cerebro envía señales químicas que activan la secreción de hormonas en la glándula suprarrenal, las hormonas inician una reacción en cadena en el organismo, producen adrenalina, sustancia que se disemina rápidamente en el cuerpo cuando percibe una situación de riesgo, agudiza todos los sentidos, hace que el corazón lata más fuerte y que los órganos menos críticos y las pequeñas arterias que irrigan la piel se contraigan para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas, y para dar prioridad al cerebro, corazón, pulmones y músculos, el nivel de insulina aumenta para permitir que el cuerpo metabolice más energía. Este súbito cambio es la respuesta a situaciones extraordinarias que perturban el equilibrio emocional de una persona, por ejemplo al ser atacados por un delincuente, en un accidente automovilístico o al estar en un edificio en llamas nos obliga a reaccionar para salvar nuestra vida; al pasar la situación de peligro, el organismo vuelve a la normalidad". “El estrés genera cambios químicos en el cuerpo que a corto plazo no son dañinos”, sin embargo cuando el estrés se prolonga por tiempo indefinido, la persona se torna irritable y susceptible a enfermedades desde leves, hasta de consecuencias fatales. Las presiones económicas y familiares, la sobrecarga de trabajo, los ascensos vertiginosos en una empresa, el tráfico, son situaciones que nuestro organismo percibe como agresiones y lo llevan a reaccionar con estrés, la fatiga resultante de los cambios químicos prolongados en el cuerpo afectan la salud general del individuo que empieza a secretar demasiado ácido estomacal provocándole una úlcera, la continua contracción de las arterias termina por dañarlas con el consecuente aumento de presión arterial que puede concluir en un ataque al corazón. Cualquier evento que genere una emoción positiva puede causar algo de estrés, el nacimiento de un bebé, un ascenso en el trabajo, ganarse un premio en una rifa. Sin embargo, estas son fáciles de asimilar y todo vuelve pronto a la normalidad. Las emociones negativas como la muerte de un familiar o la pérdida de un empleo, pueden prolongar el estrés. Éste desaparecerá en la medida que la persona exprese sus sentimientos, los enfrente en forma consciente y los acepte como parte de la vida misma. El problema es que hoy en día “las demandas de la vida se perciben como demasiado difíciles”, las personas hemos perdido la capacidad de ubicarnos en la realidad del momento; salimos de la oficina y nos llevamos “mentalmente” el trabajo a la casa, nos dormimos y soñamos con las estrategias para conseguir una ascenso y hacemos el trabajo pendiente mentalmente. Al día siguiente nos vamos al trabajo y pasamos el día pensando en los hijos y en las cuentas por pagar, en que no hemos visitado a nuestros padres, en el amigo que hace una semana nos dejo un recado, y así divagamos de un asunto a otro, sin podernos concentrar en el trabajo que vuelve a quedar pendiente. Y ese ciclo de actividades desfasadas de no estar mentalmente donde tenemos que estar, nos mantiene en un estado continuo de ansiedad que nos agota y termina por enfermarnos. Vivimos permanentemente preocupados hasta por lo más insignificante, tal parece que nos morimos por estar a la moda “súper estresados”, hipertensos, pasados de peso, diabéticos, agotados, insomnes. Nuestra golosina favorita: los antiácidos, las anfetaminas, y el diazepam, los temas de las reuniones con los amigos son las idas al psicólogo, las terapias de pareja y los libros de superación y autoayuda que todo el mundo lee y nadie practica. Vivimos sobre la “Montaña He aquí algunas sugerencias: Dedica siempre un tiempo para hacer lo que te gusta, leer, ir al cine, salir con tus amigos; no permitas que el trabajo ocupe todo tu tiempo, las personas más estresadas son las que nunca se dan un respiro. Haz algún tipo de ejercicio físico dos o tres veces por semana, Ten una mascota; los peces y las tortugas son seres increíbles, observarlos es todo un ritual antiestrés, un perro es la mejor compañía, siempre estará contento de verte (si lo tratas bien) y hacer una pequeña caminata cada noche en su compañía es gratificante; colabora como voluntario en alguna institución asistencial, es una actividad que alimenta el espíritu. Practicar yoga y meditación es otra buena opción. No pienses constantemente en el dinero, piensa en lo que quieres obtener con él, una casa, un coche, unas vacaciones, etc.; estar haciendo cuentas todo el tiempo es muy desgastante, y el dinero de una u otro forma, siempre llega; muchas veces nos preocupamos de algún asunto, le damos vueltas y vueltas, y de repente, sin que hayamos hecho nada, se soluciona. Esto no quiere decir que nos crucemos siempre de brazos, significa que si estamos abrumados de preocupación, nos imposibilitamos para ver la solución. Hagamos algo al respecto, dejemos que nuestra salud física y mental sea una prioridad, busquemos actividades que nos ayuden a soltar el estrés, Tu decides como quieres vivir, "estresadamente" a la moda, o relajado y feliz. Laura Martínez Tinoco "Mr. Hyde" (De la novela de Robert Louis Stevenson Dr. Jekyll y Mr. Hyde) Fuente de apoyo: Monografías.com |
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