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“Hay seres que tienen la desdicha de conocer por experiencia propia las terribles cosas que pasan dentro de las prisiones porque tomaron una decisión equivocada que torció para siempre el rumbo de sus vidas, personas que jamás imaginaron el precio que pagarían por un arrebato emocional. Las prisiones están llenas de culpables y no culpables, pero el trato es igual para cualquiera que tenga la mala fortuna de caer. Las vejaciones y la violación de los más elementales derechos humanos son cosa cotidiana, un submundo donde las mejores alternativas son las drogas, aliarse en pandillas y sacar a la luz lo peor de si mismos para poder sobrevivir mientras termina la condena o llega la justicia. Pero ¿que pasa cuando por fin llega ese momento? La libertad los conduce a la triste realidad de encontrarse en una sociedad que no tiene cabida para exreos, rechazados incluso por la propia familia, con secuelas de adicciones, en completo desamparo y sin la posibilidad de encontrar un trabajo decoroso por sus antecedentes, la única opción es delinquir nuevamente”.
Este es a grandes rasgos, el resumen del relato que un exreo dio en el estreno de la película “ Fortune and Men´s Eyes” a la audiencia, cuando alguien cuestiono el horroroso contenido del film escrito por John Herbert (exconvicto) y producido por David Rothenberg, describiendo el grado de crueldad e inhumanidad que priva en las prisiones. Este suceso sacudió vivamente a la sociedad, de tal forma que escuelas, iglesias y organizaciones cívicas promovieron Foros donde los expresidiarios pudieran expresar su sentir y dejar de manifiesto el daño psicológico y social irreversible que les causó la fatal experiencia.
Así, en 1967, un pequeño grupo de personas se unió a David Rothemberg fundando “The Fortune Society”, Institución Asistencial con la finalidad de difundir al público en general, cómo el Sistema General de Justicia trataba a las personas; asimismo de proporcionar apoyo en crisis a los recién liberados, dándoles alojamiento, ropa y comida, capacitación, atención médica y tratamiento en el abuso de sustancias adictivas y VIH, basado en el principio de que al ser ayudados, a su vez se convertirían en asesores para los de reciente ingreso.
La gran labor de “The Fortune Society” no termina aquí, además tiene un sistema de Educación, basado en planes de estudio con profesores voluntarios y complementado con el Plan de Carrera, donde se les enseña a los participantes a elaborar su currículo, y con “entrevistas falsas” practican a contestar las preguntas difíciles que les pueden hacer en una entrevista real de trabajo, le enseñan actitudes que les den seguridad en si mismos. Cuentan con faxes, computadoras con acceso a Internet, y todas las facilidades para la búsqueda de empleos. Además establece relaciones con empresas que están dispuestas a contratar exconvictos, y le dan seguimiento a los prospectos, hasta la consecución del empleo. Tienen también abogados defensores que les dan asesoría legal y les ayudan a recuperar la custodia de los hijos.
A la fecha “The Fortune Society” cuenta con varios centros, y su meta principal es que las personas que salen de prisión, se integren a los mismos a fin de crear una “sociedad de apoyo” en cadena siendo al principio ayudados y después ser ellos mismos quien ayuden a otros a salir adelante. Para mayor información puedes visitar el sitio: www.fortunesociety.org
Por: Laura Martínez Tinoco |
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